Cómo llevar a su perro a Turcas y Caicos
Por lo general, en Turtle Breeze no se admiten mascotas, pero a menudo nos preguntan si fue difícil conseguir que nuestra perra, Naya, pudiera entrar en las TCI.

Aunque por lo general en Turtle Breeze no se admiten mascotas, a menudo nos preguntan si fue difícil conseguir que nuestra perra, Naya, pudiera entrar en las TCI.
En una palabra: difícil.
Si vuela en una aerolínea comercial, las compañías no aceptarán a su mascota sin la documentación adecuada, si es que la aceptan. Si vuela en privado, en cambio, puede verse en una situación terrible. En resumen: no suba a su mascota a un avión o a un barco sin el permiso expreso y por escrito, para la fecha y la hora concretas de llegada, de la veterinaria del Departamento de Agricultura de las TCI, que en la actualidad es Dr. Murrell. Si lo hace, es muy probable que su mascota sea sacrificada a su llegada.
Hecha esta seria advertencia, existe un procedimiento que puede seguir, aunque hay que tener verdadero empeño. Se necesitan meses de visitas a su veterinario para reunir toda la documentación necesaria. Cuando el expediente que prepara el veterinario (la «Application to Import Cats and Dogs 5269») está listo, se envía al USDA para su aprobación antes de remitirlo a las TCI, donde no estudiarán su solicitud hasta que el USDA la haya verificado.
Cuando por fin lo tiene todo, solicita por correo electrónico una fecha y una hora de llegada. Son muy estrictos con esto, porque Dr. Murrell estará esperando en la pista cuando abra la puerta del avión. Es verdaderamente encantadora y muy atenta, y se toma el procedimiento muy en serio. No hay atajos posibles.
Una vez que llega, todo está resuelto, ¿verdad? No del todo. Prepárese para renunciar a un día de sus vacaciones para obtener el permiso de exportación con el que llevarse a su perro de vuelta a casa. Eso supone ir al Departamento de Agricultura para recoger un cupón de pago y una solicitud de exportación; ir a la Tesorería a pagar el cupón; visitar a un veterinario local (con cita, si la consigue) para que examine a su perro, el mismo al que examinaron tantas veces para entrar en el país apenas unos días antes; y, por último, volver al Departamento de Agricultura con la solicitud, el informe veterinario y el cupón ya pagado para recoger el permiso de exportación.
Lo más frustrante es que insisten en que el permiso de exportación lo exige el Gobierno de Estados Unidos cuando se regresa con el perro. No es así: no existe tal requisito para volver a entrar en Estados Unidos con una mascota. Solo hay que acreditar la vacuna antirrábica, y punto. Es una lamentable falta de coordinación entre ambos gobiernos, que da lugar a un trámite largo y del todo innecesario.
En nuestro caso, como visitamos Turtle Breeze tan a menudo, pensamos que merecía la pena. Aquí tiene algunas fotos de Naya disfrutando de sus bien ganados privilegios de viajera. Después de su segunda visita pudo solicitar el pasaporte (también pasamos por el aro) y hoy Naya es el único miembro de nuestra familia con pasaporte de las TCI.


